IMPORTATE EMPRESA AGRÍCOLA GANADERA
SELECCIONARÁ para su Establecimiento en AÑELO (Pcia.Neuquén)
INGENIERO AGRÓNOMO o LIC. ADMINISTRACIÓN NEGOCIOS AGROPECUARIOS
La búsqueda está dirigida a profesionales con más de 5 años de experiencia comprobable en la gestión técnico-comercial de proyectos productivos agrícolas y ganaderos que acrediten importante destreza en la incorporación de grandes extensiones de tierras nuevas al proceso productivo.
Será valorada la idoneidad y experiencia en el manejo operativo de Establecimientos Rurales, la coordinación de personal a cargo, la plena disponibilidad y dedicación exclusiva.
Requerimos que el postulante acredite conocimientos y pericia en:
Movimiento de suelos con destino a sistematización y riego;
Riego por gravedad y mecanizado (Excluyente);
Forestación , producción de forrajes y animales vacunos;
Operación y uso de maquinaria agrícola;
Manejo de PC con dominio de programas Word y Excel (Preferente)
Se ofrece ser el Responsable Técnico de un proyecto ambicioso, diversificado e integral, a mediano y largo plazo, con el consecuente progreso profesional y económico que un trabajo de esta envergadura genera.
La empresa suministrará vivienda y movilidad.
Los interesados deberán remitir CV mencionando remuneración pretendida
a psimoni@latinmail.com
martes, 2 de noviembre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
Telerman: "Es hora de revertir la concentración en el AMBA"
El ex jefe de Gobierno Jorge Telerman convocó a la dirigencia política a revertir la desproporción demográfica actual en el área metropolitana, y propuso al respecto ampliar o fundar nuevas ciudades de manera planificada.
Durante su presentación en el Coloquio de Idea, Telerman subrayó que "el 35 por ciento de la población vive en la milésima parte del territorio argentino", y que semejante concentración "es la base de los problemas sociales, medioambientales y de seguridad ciudadana" en la Argentina.Para ilustrar la desproporción que advertía, el ex jefe de Gobierno señaló un punto al azar dentro de un mapa de la Argentina y señaló que en el espacio que en ese momento estaba siendo ocupado por la yema de su dedo vivía más de un tercio de la población.
"Argentina debería restablecer políticas de desconcentración territorial en decisión conjunta entre el área metropolitana, la confederación de gobernadores y la Nación¨, manifestó al respecto y recordó que salvo un caso puntual en San Luís, ninguna provincia fundó una ciudad en los últimos 80 años.
Telerman, único dirigente de la política porteña en exponer hoy en Idea, estuvo acompañado por el historiador Fernando Devoto y el economista Ernesto Kritz.
ver nota en Infobae
jueves, 7 de octubre de 2010
Coordinador Regional de Ventas de Semillas, para Oeste Prov. de Bs. As. y Este de La Pampa
Para importante Semillero en pleno crecimiento y expansión a nivel nacional, seleccionaremos un Coordinador Regional de Ventas, para cubrir la zona Oeste de Bs. As y Este de La Pampa. La Empresa tiene posicionamiento en la zona y su objetivo es aumentar fuertemente sus ventas y su participación de mercado en función de la calidad de sus productos y los nuevos lanzamientos. Las tareas principales serán acciones de Ventas, para lo cual trabajará codo a codo con la red de distribuidores actual, nombrando nuevos Distribuidores en las localidades que así lo justifiquen. Desarrollará todas las acciones de Marketing, de promoción técnica y de vinculaciones con Asesores técnicos referentes, a los efectos de un mejor posicionamiento de sus productos. Asimismo, atenderá personalmente los clientes Clave en su zona y será también responsable de gestionar las cobranzas del negocio. Las principales líneas que el semillero son maíz y soja. La zona a cubrir comprende toda la Ruta 5 hacia el Oeste, a partir de 9 de Julio, y subiendo por la Ruta 226 hasta Villegas, cubriendo Gral. Pico e Int. Alvear en La Pampa. La empresa provee de movilidad, Pc y celular. Reportará directamente al Gerente Comercial de Semillero. Deberá interactuar con las áreas de Administración y Finanzas, y de Mercaderías y Logística. Orientamos nuestra búsqueda a un profesional de Ciencias Agrarias, preferiblemente Ingeniero Agrónomo, mayor de 30 años, con una sólida experiencia comercial y de ventas desarrollada en el Oeste de Bs As., idealmente adquirida en el rubro semillas. Será un gran plus, que cuente con una importante cartera de clientes. Seleccionaremos una persona con mucha iniciativa, dinamismo y constancia, con marcada orientación al logro de objetivos, con buen nivel de autonomía y foco en la venta y en lograr relaciones ganar-ganar y a largo plazo con los clientes. La residencia actual debe ser en la zona descripta, como ejemplo, Pehuajó, Trenque Lauquen, Villegas, Gral. Pico, etc.
lunes, 20 de septiembre de 2010
El tránsito, un trastorno que se agrava
En la Capital / Encuesta en 20 metrópolis del mundo
Según el 57% de automovilistas y pasajeros, los problemas se profundizaron en los últimos tres años; Buenos Aires, 8va entre las peores.
El viajar no es un placer. Al menos no lo es en la ciudad de Buenos Aires, donde el 57% de los automovilistas y pasajeros cree que el tránsito ha empeorado en los últimos tres años y el 41% probó nuevas formas de llegar hasta su trabajo para evitar los embotellamientos.
Así lo revela un estudio que realizó la empresa IBM en Buenos Aires y en otras 19 metrópolis consideradas las más importantes desde el punto de vista de los conflictos de tránsito en el mundo. Se entrevistó a 8192 personas de todos los continentes, incluyendo a 401 que viven en la Capital, en Pilar y en La Plata y que transitan habitualmente por la ciudad de Buenos Aires. El ranking la colocó entre las ocho peores para trasladarse. Antes se ubicaron Pekín, Ciudad de México y Johannesburgo, en los primeros tres puestos, seguidas por Moscú, Nueva Delhi, San Pablo y Milán. Finalmente, Madrid y Londres completaron el top ten .
Los datos oficiales lo confirman. Hace diez años ingresaban en la ciudad 750.000 vehículos por día. Hoy, son 1.316.000 vehículos diarios, y se estima que en diez años serán unos dos millones. Además, circulan diariamente 36.000 taxis, 6000 remises, 9800 colectivos, 330.000 motos y 50.000 camiones.
La mayor cantidad de autos particulares se refleja en las estadísticas del transporte público. Durante el primer cuatrimestre del año, bajó casi 7% la cantidad de pasajeros que usan trenes, subtes y colectivos, según las planillas del Indicador Sintético de Servicios Públicos que elabora el Indec y que confirmaron operadores privados de los servicios de transporte.
Hoy, las líneas de trenes metropolitanos transportan 3,4% menos pasajeros que en 2009, y los subtes y el premetro, 7,6%, lo mismo que las empresas de colectivo. Además, los pasajeros del ferrocarril Mitre fueron 9,9% menos que hace un año. En cambio, creció 4,7% el número de automóviles en la Panamericana. Lo mismo ocurrió en la zona oeste: el Sarmiento perdió el 8,4% de los viajeros, mientras que en el acceso oeste hubo 4,4% más vehículos.
Esto hace que casi seis de cada diez porteños consideren que el tránsito se agravó en los últimos tres años y lleva a que muchos ensayen nuevas formas para movilizarse.
Según el estudio de IBM, el 34% de los consultados va a trabajar en auto, pero ahora son menos los que viajan solos. Entre quienes cambiaron la forma de viajar, el 18% dijo que comenzó a compartir el viaje en auto con un compañero de trabajo o conocido que se moviliza hacia la misma zona. Esta modalidad se llama " car-pool " y ubica a Buenos Aires entre las ciudades que tienen estándares respetables al respecto.
También el 27% comentó que, a causa de los problemas del tránsito, trabaja más tiempo desde su casa. De hecho, según este ranking, Buenos Aires tiene la segunda mayor proporción de teletrabajadores: el 66% de los encuestados dijo trabajar por lo menos un día por semana desde su casa. Otra tendencia que surge del trabajo es que no son pocos los porteños que empezaron a caminar al trabajo, aunque sea alguno de los tramos más conflictivos para el transporte. El 10% de los encuestados dijo que camina para ir a trabajar o a estudiar, algo que coloca a la ciudad entre las que tienen más caminantes.
"El problema del tránsito es la consecuencia del uso excesivo y no jerarquizado de la calzada. Para revertir esta situación es necesario priorizar el transporte que asegure la movilidad de la mayor cantidad de personas. Esto es, el transporte público", apuntó Inés Schmidt, docente investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA.
"Efectivamente, los pasajeros están buscando alternativas. La ciudad necesita de manera imperiosa elaborar, discutir y acordar un plan integral. Hasta hoy sólo se han implementado medidas tan espasmódicas como incongruentes. Mientras se peatonalizan algunas callecitas del centro porteño para desalentar el uso del automóvil particular, simultáneamente se inician obras faraónicas para incrementar la capacidad de estacionamiento vehicular del propio macrocentro, tal como se intentó en el subsuelo del parque Las Heras, lo que no haría más que inducir mayor tránsito", consideró el arquitecto Guillermo Tella, investigador del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento.
"Buenos Aires cuenta con un alto número de servicios de transporte urbano de pasajeros y una extensa red vial, que moviliza a millones de pasajeros diariamente. Sin embargo, el sistema se encuentra saturado y la congestión vehicular tiene cada vez mayor impacto sobre la calidad de vida de la población", agregó Tella.
EN DETALLE
- El ranking . Según el estudio de IBM, las diez peores ciudades del mundo en materia de tránsito son Pekín, Ciudad de México, Johannesburgo, Moscú, Nueva Delhi, San Pablo, Milán, Buenos Aires, Madrid y Londres.
- Vehículos . Según cifras oficiales, hoy ingresan por día en la ciudad 1.316.000 autos. Además, circulan 36.000 taxis, 6000 remises, 9800 colectivos, 330.000 motocicletas y 50.000 camiones.
- Transporte público . Los trenes metropolitanos transportaron en los primeros meses de este año 3,4% menos de pasajeros que hace un año. En cambio, creció el 4,7% el número de autos particulares que circulan por la Panamericana.
- Atascamientos . El 25% de los encuestados dijo no haber participado nunca de un embotellamiento de tránsito y el 43% afirmó que éste nunca había superado los 30 minutos.
- Cambios . El 34% de los encuestados dijo que va a trabajar en auto; el 18% afirmó que comenzó a compartir el auto; el 27% dijo que procura trabajar más tiempo en la semana desde su casa para evitar el tránsito, y el 10% dijo que camina para ir a trabajar o a estudiar, lo que coloca a Buenos Aires entre las ciudades del mundo con más caminantes.
EMILIANO BRUKETA
Motociclista, 32 años
Me estresa mucho el tránsito en la ciudad. Esto es un caos. Me parece que, desde hace un año, está peor. Además, la gente está cada vez más loca en la calle.
DANIELGOLDBERG
Programador, 25 años "Por mi trabajo, tengo que ir y venir del centro y el tránsito me estresa un montón. Voy en auto y trato de evitar las horas pico y, si puedo, trabajo desde mi casa".
TIRSO GOMEZ
Relacionista público, 29 años "Vengo de Barrio Norte y siempre tardaba 20 minutos para llegar hasta el centro. Ahora, tardo más por todas las obras que se están haciendo y porque hay más autos".
MARIA EUGENIA CURA
Estudiante de Ingenieria, 22 años "Trabajo en Belgrano, estudio en Puerto Madero y vivo en Acassuso. El viaje de vuelta a mi casa, en general, insume una hora y media. Aumentó mucho el tránsito en los últimos dos años".
Evangelina Himitian
ver la nota completa en La Nación
lunes, 30 de agosto de 2010
Carl Honoré: "Hay que desenchufar los aparatos y decirles a los chicos que salgan a jugar"
Tras el éxito de "Elogio de la lentitud", el escritor canadiense arremete con Bajo Presión un alerta para que los padres usen más el sentido común y menos los consejos de expertos.
Con Bajo Presión, un libro pensado para rescatar a los niños de las tensiones propias del siglo XXI, este periodista canadiense que saltó a la fama cuando escribió Elogio de la Lentitud traslada su filosofía slow a la relación entre padres e hijos. "La línea entre padres e hijos se ha desdibujado", dice. Pero lo que sigue bien firme es su éxito editorial: Elogio de la lentitud, disponible en más de 30 idiomas, ya vendió más de 500 mil ejemplares. Y con apenas meses en las bateas, Bajo Presión sigue el mismo camino. Pese a que recibe miles de e-mails de agradecimiento, esquiva el rótulo de la autoayuda, "esa especie de oráculo que provoca más adicciones que mejoras". Y desde su casa en Londres, mitad en inglés y mitad en un español afianzado por los tres años que vivió en Argentina, asegura que después de su último libro es sin duda un mejor padre.
¿Qué cultura construimos para que las disputas del mundo adulto incluyan a nuestros hijos en el menú?
Hemos creado una embrutecedora cultura del perfeccionismo. Esperamos que todo sea perfecto - nuestros dientes, nuestros cuerpos, nuestras vacaciones-. Y queremos hijos perfectos para redondear el retrato. El problema es que no hay tal cosa y esa búsqueda se está volviendo contra nosotros. Voltaire dijo: "Lo perfecto es enemigo de lo bueno".
Desde "mi hijo el doctor", siempre hubo proyectos para los hijos, ¿qué hay ahora?
Es cierto que los padres siempre han tenido el orgullo de los logros de sus hijos. Pero hoy, este instinto ha caído en la caricatura. Muchos pegan carteles en sus autos con lemas como "Mi hijo es un estudiante de honor en la Escuela X". Una reciente caricatura del New Yorker bromeó sobre la tendencia de tratar a nuestros hijos como un proyecto vanidoso: Una joven pareja se encuentra con orgullo al lado de la cuna de su bebé recién nacido. La madre suspira: "Ay, mirá, es un abogado". En estos días se nos habla incluso de nuestros hijos en la tercera persona del plural: "Tenemos muchas tareas. Jugamos al fútbol el domingo. Estamos aplicando a Harvard". La línea entre padres e hijos se ha desdibujado.
Niños precoces y adolescentes eternos, la maduración de las nuevas generaciones sufre a dos puntas. ¿Cómo se explica?
Parece una paradoja, pero las dos cosas están relacionadas. Por un lado, estamos acelerando el desarrollo de nuestros niños: académicamente, exponiéndolos a los medios de comunicación adultos; viéndolos como consumidores; cargándolos con rutinas innecesarias. Pero, por otro lado, los infantilizamos. No los dejamos salir por sí solos hasta que son mucho mayores que nunca; nos afligimos por cada cosa que les pasa y nunca les decimos NO. Esto explica la precocidad de los niños pequeños y la inmadurez de los niños que nunca crecen: dos caras de la misma moneda. Los dos fenómenos proceden de nuestro instinto de hacer lo mejor para nuestros hijos. Ese instinto, en la última generación, se ha convertido en una caricatura de sí mismo.
¿Comparte la visión de que las nuevas generaciones son multitarea, que pueden chatear, ver tele, y hacer los deberes al mismo tiempo?
Ese es un mito. Es cierto que hacen malabarismo pero, ¿ha experimentado una revolución la evolución del cerebro humano? No. Las últimas investigaciones muestran que el cerebro humano, y eso incluye a los cerebros de los niños criados en la era de la información, no reacciona bien frente a la multitarea. La conclusión es que gran parte de lo que pasa por "multitarea" es otra cosa: es una acción secuencial. Cuando su hijo tiene cinco ventanas abiertas en la pantalla de su computadora y está mandando mensajes en su teléfono celular mientras ve televisión, lo que hace realmente es dedicarse a una tarea unos pocos segundos, parar, cambiar a otra, parar un poco y así sucesivamente. Y esta alternancia redunda en un uso muy ineficiente del tiempo y de la energía del cerebro. Cuando la gente va y viene entre tareas comete más errores y a veces emplea el doble de tiempo que si hubiera realizado cada una de las tareas de principio a fin antes de pasar a la siguiente. Esto puede explicar por qué a su hijo le lleva dos horas en lugar de una terminar un ensayo sobre historia.
Esta es la generación más conectada, más vigilada y más consentida de la historia, ¿qué podemos esperar de ello?
Los niños de hoy cuentan con una gran cantidad de conocimientos tecnológicos útiles y mucho del pánico acerca de cómo los niños están creciendo es justamente eso: pánico. Pero hay algunas señales muy preocupantes. Ya estamos viendo el aumento de los problemas de salud mental, especialmente en las clases medias, donde la cultura de la competencia y la perfección es más pronunciada. Y hay otro problema. Los padres quieren ayudar a sus hijos en todo. El cordón umbilical se mantiene intacto incluso después de la graduación. ¡Hay padres acompañan a sus hijos a las entrevistas de trabajo para ayudarlos a negociar los sueldos y paquetes de vacaciones!
¿Cambió tanto el mundo para que los chicos de hoy lleven gps en pro de la seguridad?
En absoluto. El mundo ha cambiado de manera extraordinaria en la última generación pero no de manera que la crianza de los hijos justifique que los niños sean empujados, pulidos y protegidos con celo sobrehumano. Es todo un desafío. Como padre de dos hijos, sé lo difícil que es enfrentar el status quo y lo fácil que es entrar en pánico y seguir a la manada. Esta generación de padres ha perdido su confianza. Escribí Bajo presión para recuperar mi confianza y ayudar a otros a hacer lo mismo.
¿Cuál debería ser nuestro modelo de padres?
Ser madre o padre es un viaje; es el descubrimiento, por ensayo y error, de qué tipo de padres somos o queremos ser. No se trata de empezar con una idea fija del padre perfecto y hacer todo lo que esté a la altura de ese ideal. Aun así, creo que hay algunos rasgos generales a los que todos podemos aspirar pero al mismo tiempo tenemos que asegurarnos de que tengan tiempo, espacio y libertad para explorar el mundo en sus propios términos.
¿Sigue pensando que la solución está dentro de un modelo capitalista?
Estoy de acuerdo en que el clima socio-económico de los últimos años ha potenciado los problemas de la infancia moderna. La obsesión por los bienes materiales, la creencia de que todo en la infancia puede ser medido y que todo lo que no se puede medir (como el simple juego) no tiene valor, son algunos ejemplos. Pero no creo que el capitalismo sea el culpable. En los últimos años, hemos caído en lo que llamo turbo-capitalismo, donde existe una enorme presión para consumir más y más y más, y donde el espíritu de la competencia infecta todo lo que hacemos. Esto ha sido muy perjudicial para todos los aspectos de nuestra cultura y, de hecho, para la propia economía, si se considera la actual crisis financiera. La verdadera pregunta es qué tipo de capitalismo tenemos.
¿Cuál ha sido el "aporte" de la publicidad en este sistema de crianza de hijos?
Identifican un peligro y, a continuación, ofrecen un producto para hacerles frente. Ejemplo: Usted preocupa a los padres por el supuesto rezago académico de sus hijos y luego vende millones de dólares en DVDs y juguetes electrónicos "educativos". Los niños no necesitan estos aparatos - y no hay ninguna prueba de que aumente su inteligencia- pero los padres compran porque temen estar perdiéndoselo. Por lo tanto, un objetivo de los anunciantes es preocupar a los padres y así venderles más cosas que no necesitan. El otro objetivo de la publicidad son los propios niños. Esto que comenzó a principios de los 80, ahora se ha convertido en una forma de arte. Es extraordinario, los chicos son conscientes de las marcas a una edad cada vez más temprana. La publicidad pretende socavar la autoridad de los padres, de papá y mamá, vistos como un obstáculo para el gasto.
Y las pantallas, ¿qué papel juegan en esto?
Por un lado, las nuevas tecnologías han creado una nueva frontera, aparecieron nuevas formas de aprender, de comunicarse, de jugar y de expresar opiniones. Todo esto es maravilloso. El problema es que los niños están pasando demasiadas horas frente a la pantalla - esto quiere decir que no pasan suficiente tiempo corriendo al aire libre, interactuando cara a cara, o aprendiendo de una manera táctil. Asimismo, nunca aprenderán a lidiar con el aburrimiento o a pensar profundamente, porque siempre hay una Playstation para distraerlos o entretenerlos. Esto es especialmente malo para los niños pequeños, porque los cerebros jóvenes necesitan tiempo y espacio para inventar, para jugar, para enfrentarse a sus logros y frustraciones. Los chicos de hoy también disfrutan jugando a la manera que lo hacían los chicos de otras generaciones. Es un error pensar que ahora los niños son biológicamente diferentes a causa de la revolución de las tecnologías.
Usted como periodista escuchará que Internet requiere un bajarse del pedestal en pro de cierta igualdad de estatus con las audiencias. Sin embargo, son los chicos en materia de saberes tecnológicos quienes ocupan ese pedestal y desafían a sus progenitores y docentes, ¿cuáles son las consecuencias de esta inversión de roles?
Estoy de acuerdo en que la Internet ha creado una inversión de poder. Los niños, en general, se llevan mejor con las nuevas tecnologías que las generaciones mayores. Y no creo que esto sea malo. Es saludable para una sociedad ser desafiada por su juventud. Es interesante que los niños tengan ahora la capacidad para participar más plenamente en nuestra cultura en muchos niveles - el debate, el comercio, el juego. Y espero que esta potenciación del papel de los niños ayude a romper la actual cultura de querer tratarlos como proyectos que pueden ser moldeados para adaptarse a nuestros sueños y deseos. El peligro es que los niños nos deslumbren por los conocimientos tecnológicos y decidamos entonces que ya no tenemos la autoridad para decirles cómo utilizar la tecnología. Los niños necesitan límites y nos corresponde a nosotros imponérselos. Si queremos obtener el mejor provecho de las nuevas tecnologías los padres debemos tener la confianza para controlar cómo la usan los niños. Tenemos que impulsar nuestro propio conocimiento de manera que podamos protegerlos y ayudarlos.
Más allá de lo que usted pregona, de su filosofía, ¿es en realidad optimista acerca de los rasgos de nuestras próximas generaciones?
Yo soy un optimista natural. Creo que si entendemos que algo está mal y, a continuación, mostramos otra manera de hacerlo, la gente va a cambiar. Creo que podemos dar vuelta esto, recuperar nuestra brújula y empezara a generar el tipo de infancia que nuestros niños se merecen.
¿Qué es lo que más le preocupa?
La tendencia a ser súper padres. Incluso cuando advertimos que las cosas van mal, encontramos muy difícil decir no al status quo y elegir otro camino. La crianza de los hijos es siempre difícil, pero no tiene nada que ver con un deporte de alta competencia o el desarrollo de productos. Ahora, una cosa específica sobre la infancia que me preocupa mucho es el número de horas que los niños están pasando por delante de las pantallas. ¿Qué nos puede salvar de todo esto? Es una simple cosa llamada "botón de apagado". Hay que desenchufar los aparatos y decirle a los chicos que salgan a jugar.
Por Horacio Bilbao
Con Bajo Presión, un libro pensado para rescatar a los niños de las tensiones propias del siglo XXI, este periodista canadiense que saltó a la fama cuando escribió Elogio de la Lentitud traslada su filosofía slow a la relación entre padres e hijos. "La línea entre padres e hijos se ha desdibujado", dice. Pero lo que sigue bien firme es su éxito editorial: Elogio de la lentitud, disponible en más de 30 idiomas, ya vendió más de 500 mil ejemplares. Y con apenas meses en las bateas, Bajo Presión sigue el mismo camino. Pese a que recibe miles de e-mails de agradecimiento, esquiva el rótulo de la autoayuda, "esa especie de oráculo que provoca más adicciones que mejoras". Y desde su casa en Londres, mitad en inglés y mitad en un español afianzado por los tres años que vivió en Argentina, asegura que después de su último libro es sin duda un mejor padre.
¿Qué cultura construimos para que las disputas del mundo adulto incluyan a nuestros hijos en el menú?
Hemos creado una embrutecedora cultura del perfeccionismo. Esperamos que todo sea perfecto - nuestros dientes, nuestros cuerpos, nuestras vacaciones-. Y queremos hijos perfectos para redondear el retrato. El problema es que no hay tal cosa y esa búsqueda se está volviendo contra nosotros. Voltaire dijo: "Lo perfecto es enemigo de lo bueno".
Desde "mi hijo el doctor", siempre hubo proyectos para los hijos, ¿qué hay ahora?
Es cierto que los padres siempre han tenido el orgullo de los logros de sus hijos. Pero hoy, este instinto ha caído en la caricatura. Muchos pegan carteles en sus autos con lemas como "Mi hijo es un estudiante de honor en la Escuela X". Una reciente caricatura del New Yorker bromeó sobre la tendencia de tratar a nuestros hijos como un proyecto vanidoso: Una joven pareja se encuentra con orgullo al lado de la cuna de su bebé recién nacido. La madre suspira: "Ay, mirá, es un abogado". En estos días se nos habla incluso de nuestros hijos en la tercera persona del plural: "Tenemos muchas tareas. Jugamos al fútbol el domingo. Estamos aplicando a Harvard". La línea entre padres e hijos se ha desdibujado.
Niños precoces y adolescentes eternos, la maduración de las nuevas generaciones sufre a dos puntas. ¿Cómo se explica?
Parece una paradoja, pero las dos cosas están relacionadas. Por un lado, estamos acelerando el desarrollo de nuestros niños: académicamente, exponiéndolos a los medios de comunicación adultos; viéndolos como consumidores; cargándolos con rutinas innecesarias. Pero, por otro lado, los infantilizamos. No los dejamos salir por sí solos hasta que son mucho mayores que nunca; nos afligimos por cada cosa que les pasa y nunca les decimos NO. Esto explica la precocidad de los niños pequeños y la inmadurez de los niños que nunca crecen: dos caras de la misma moneda. Los dos fenómenos proceden de nuestro instinto de hacer lo mejor para nuestros hijos. Ese instinto, en la última generación, se ha convertido en una caricatura de sí mismo.
¿Comparte la visión de que las nuevas generaciones son multitarea, que pueden chatear, ver tele, y hacer los deberes al mismo tiempo?
Ese es un mito. Es cierto que hacen malabarismo pero, ¿ha experimentado una revolución la evolución del cerebro humano? No. Las últimas investigaciones muestran que el cerebro humano, y eso incluye a los cerebros de los niños criados en la era de la información, no reacciona bien frente a la multitarea. La conclusión es que gran parte de lo que pasa por "multitarea" es otra cosa: es una acción secuencial. Cuando su hijo tiene cinco ventanas abiertas en la pantalla de su computadora y está mandando mensajes en su teléfono celular mientras ve televisión, lo que hace realmente es dedicarse a una tarea unos pocos segundos, parar, cambiar a otra, parar un poco y así sucesivamente. Y esta alternancia redunda en un uso muy ineficiente del tiempo y de la energía del cerebro. Cuando la gente va y viene entre tareas comete más errores y a veces emplea el doble de tiempo que si hubiera realizado cada una de las tareas de principio a fin antes de pasar a la siguiente. Esto puede explicar por qué a su hijo le lleva dos horas en lugar de una terminar un ensayo sobre historia.
Esta es la generación más conectada, más vigilada y más consentida de la historia, ¿qué podemos esperar de ello?
Los niños de hoy cuentan con una gran cantidad de conocimientos tecnológicos útiles y mucho del pánico acerca de cómo los niños están creciendo es justamente eso: pánico. Pero hay algunas señales muy preocupantes. Ya estamos viendo el aumento de los problemas de salud mental, especialmente en las clases medias, donde la cultura de la competencia y la perfección es más pronunciada. Y hay otro problema. Los padres quieren ayudar a sus hijos en todo. El cordón umbilical se mantiene intacto incluso después de la graduación. ¡Hay padres acompañan a sus hijos a las entrevistas de trabajo para ayudarlos a negociar los sueldos y paquetes de vacaciones!
¿Cambió tanto el mundo para que los chicos de hoy lleven gps en pro de la seguridad?
En absoluto. El mundo ha cambiado de manera extraordinaria en la última generación pero no de manera que la crianza de los hijos justifique que los niños sean empujados, pulidos y protegidos con celo sobrehumano. Es todo un desafío. Como padre de dos hijos, sé lo difícil que es enfrentar el status quo y lo fácil que es entrar en pánico y seguir a la manada. Esta generación de padres ha perdido su confianza. Escribí Bajo presión para recuperar mi confianza y ayudar a otros a hacer lo mismo.
¿Cuál debería ser nuestro modelo de padres?
Ser madre o padre es un viaje; es el descubrimiento, por ensayo y error, de qué tipo de padres somos o queremos ser. No se trata de empezar con una idea fija del padre perfecto y hacer todo lo que esté a la altura de ese ideal. Aun así, creo que hay algunos rasgos generales a los que todos podemos aspirar pero al mismo tiempo tenemos que asegurarnos de que tengan tiempo, espacio y libertad para explorar el mundo en sus propios términos.
¿Sigue pensando que la solución está dentro de un modelo capitalista?
Estoy de acuerdo en que el clima socio-económico de los últimos años ha potenciado los problemas de la infancia moderna. La obsesión por los bienes materiales, la creencia de que todo en la infancia puede ser medido y que todo lo que no se puede medir (como el simple juego) no tiene valor, son algunos ejemplos. Pero no creo que el capitalismo sea el culpable. En los últimos años, hemos caído en lo que llamo turbo-capitalismo, donde existe una enorme presión para consumir más y más y más, y donde el espíritu de la competencia infecta todo lo que hacemos. Esto ha sido muy perjudicial para todos los aspectos de nuestra cultura y, de hecho, para la propia economía, si se considera la actual crisis financiera. La verdadera pregunta es qué tipo de capitalismo tenemos.
¿Cuál ha sido el "aporte" de la publicidad en este sistema de crianza de hijos?
Identifican un peligro y, a continuación, ofrecen un producto para hacerles frente. Ejemplo: Usted preocupa a los padres por el supuesto rezago académico de sus hijos y luego vende millones de dólares en DVDs y juguetes electrónicos "educativos". Los niños no necesitan estos aparatos - y no hay ninguna prueba de que aumente su inteligencia- pero los padres compran porque temen estar perdiéndoselo. Por lo tanto, un objetivo de los anunciantes es preocupar a los padres y así venderles más cosas que no necesitan. El otro objetivo de la publicidad son los propios niños. Esto que comenzó a principios de los 80, ahora se ha convertido en una forma de arte. Es extraordinario, los chicos son conscientes de las marcas a una edad cada vez más temprana. La publicidad pretende socavar la autoridad de los padres, de papá y mamá, vistos como un obstáculo para el gasto.
Y las pantallas, ¿qué papel juegan en esto?
Por un lado, las nuevas tecnologías han creado una nueva frontera, aparecieron nuevas formas de aprender, de comunicarse, de jugar y de expresar opiniones. Todo esto es maravilloso. El problema es que los niños están pasando demasiadas horas frente a la pantalla - esto quiere decir que no pasan suficiente tiempo corriendo al aire libre, interactuando cara a cara, o aprendiendo de una manera táctil. Asimismo, nunca aprenderán a lidiar con el aburrimiento o a pensar profundamente, porque siempre hay una Playstation para distraerlos o entretenerlos. Esto es especialmente malo para los niños pequeños, porque los cerebros jóvenes necesitan tiempo y espacio para inventar, para jugar, para enfrentarse a sus logros y frustraciones. Los chicos de hoy también disfrutan jugando a la manera que lo hacían los chicos de otras generaciones. Es un error pensar que ahora los niños son biológicamente diferentes a causa de la revolución de las tecnologías.
Usted como periodista escuchará que Internet requiere un bajarse del pedestal en pro de cierta igualdad de estatus con las audiencias. Sin embargo, son los chicos en materia de saberes tecnológicos quienes ocupan ese pedestal y desafían a sus progenitores y docentes, ¿cuáles son las consecuencias de esta inversión de roles?
Estoy de acuerdo en que la Internet ha creado una inversión de poder. Los niños, en general, se llevan mejor con las nuevas tecnologías que las generaciones mayores. Y no creo que esto sea malo. Es saludable para una sociedad ser desafiada por su juventud. Es interesante que los niños tengan ahora la capacidad para participar más plenamente en nuestra cultura en muchos niveles - el debate, el comercio, el juego. Y espero que esta potenciación del papel de los niños ayude a romper la actual cultura de querer tratarlos como proyectos que pueden ser moldeados para adaptarse a nuestros sueños y deseos. El peligro es que los niños nos deslumbren por los conocimientos tecnológicos y decidamos entonces que ya no tenemos la autoridad para decirles cómo utilizar la tecnología. Los niños necesitan límites y nos corresponde a nosotros imponérselos. Si queremos obtener el mejor provecho de las nuevas tecnologías los padres debemos tener la confianza para controlar cómo la usan los niños. Tenemos que impulsar nuestro propio conocimiento de manera que podamos protegerlos y ayudarlos.
Más allá de lo que usted pregona, de su filosofía, ¿es en realidad optimista acerca de los rasgos de nuestras próximas generaciones?
Yo soy un optimista natural. Creo que si entendemos que algo está mal y, a continuación, mostramos otra manera de hacerlo, la gente va a cambiar. Creo que podemos dar vuelta esto, recuperar nuestra brújula y empezara a generar el tipo de infancia que nuestros niños se merecen.
¿Qué es lo que más le preocupa?
La tendencia a ser súper padres. Incluso cuando advertimos que las cosas van mal, encontramos muy difícil decir no al status quo y elegir otro camino. La crianza de los hijos es siempre difícil, pero no tiene nada que ver con un deporte de alta competencia o el desarrollo de productos. Ahora, una cosa específica sobre la infancia que me preocupa mucho es el número de horas que los niños están pasando por delante de las pantallas. ¿Qué nos puede salvar de todo esto? Es una simple cosa llamada "botón de apagado". Hay que desenchufar los aparatos y decirle a los chicos que salgan a jugar.
Por Horacio Bilbao
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